Estimado lector, ya no es momento de introducir ni explicar la crisis financiera que hasta ahorita ha colgado con bombos y platillos un manto de incertidumbre sobre todas las economías del mundo. Sin importar raza, preferencia por un equipo de futbol o gustos culinarios, este suceso ha infectado a todo ser consciente del valor del dinero.
El artículo va más bien enfocado al sentimiento de los inversionistas en este preciso momento y de su dependencia de la información obtenida para sus inversiones.
Primero definamos bien a qué inversionistas nos estamos refiriendo. Todos somos inversionistas en algo, ya sea en una rifa de lotería, fondos de pensiones o incluso en la colegiatura de los niños (esperando un Einstein en trueque a los 200 pesos mensuales que se paga). Por este momento, me estoy limitando a escribir solamente sobre los inversionistas en el mercado de deuda, como en el mercado de capitales a través de las acciones.
Coincide la fecha de publicación del artículo con el suceso del Sr. Madoff, gurú de Wall Street que por más de una década estuvo engañando (se calcula en $38 mil millones de dólares hasta este momento) a fondos de inversión como a personas físicas ,en un esquema llamado Ponzi Scheme, debido a su creador italiano a comienzos del siglo XX. –Como breviario cultural, este tipo de esquemas son piramidales, en los cuales se ofrecen grandes rendimientos al dinero invertido, haciendo alusión a los Top Banks de Europa. Rendimientos tan inverosímiles como del 100 al 150% mensuales. –
Precisamente de este tema es el que tiene a los inversionistas pendiendo de un hilo. Hasta dónde saben si el dinero que está invertido, está realmente en los activos que inicialmente se propusieron? Por supuesto que está en los activos que se prometieron se iban a tener de garantía; ahora, cuál es el valor de estos activos? Será posible que el valor de lo que invertí hace un año, esté en estos momentos rondando el cero? Burbuja económica, chismes de vecindad o simplemente saña ponzoñosa de un analista de cuenta, el valor de los activos, ha bajado drásticamente.
El mercado de deuda, así como el de capitales, vivieron una carrera que el propio Schumacher hubiera envidiado. El mercado estaba tendiendo hacia los vendedores. Se encontraban tasas y sobretasas mucho menores a las que se hayan visto anteriormente. Se veía empresas BBB emitiendo a niveles de una AAA. Vaya fiesta! Pero la resaca después de esta fiesta se está viviendo en estos momentos.
Durante la fiesta, ni los inversionistas se preocupaban de sus inversiones, con tal de estar recibiendo las tasas pactadas, ni los emisores se preocupaban por cubrir los requisitos de información estándar del mercado. Para qué perder el tiempo afinando detalles de información, si ya estoy estructurando un nuevo vehículo, flamante y listo para ser devorado por otros nuevos inversionistas?
Oh sorpresa, llega Junio del 2007 cuando nadie lo esperaba (al menos eso comentan los bancos, que nadie lo esperaba, pero hay claros indicios que aún sabiendo que la fiesta iba a terminar pronto apostaron por los altos rendimientos antes que una administración de riesgo) y toma a todos con deficiencias en sus estructuras.
Para atraer cosas positivas, pensemos en situaciones positivas. Tratemos de ver cómo podríamos sacar una idea provechosa de esta amarga experiencia. Claramente, los inversionistas estarán mucho más renuentes a la inversión, que en algunos casos es prácticamente nula. Cuál es la única manera que poco a poco puedan ellos obtener nuevamente un clima de confianza para poder volver a invertir? Información correcta. Transparencia. Contacto frecuente.
Sigamos el ejemplo del activo que ha sido más golpeado por esta crisis, y el activo que comenzó por abrir todos los armarios de los grandes bancos para que todos viéramos lo que ahí había encerrado. La hipoteca.
La serie de reportes enviados a inversionistas de forma mensual derivaba del valor que el mercado le estaba asignando en ese momento. Las calificadoras estaban dando su opinión y eran activos dignos de tener una calificación de AAA ( la más alta posible). Tanto bancos europeos, como asiáticos tenían parte de sus inversiones respaldadas por hipotecas, y ni qué decir el mercado estadounidense.
En este tipo de reportes no se estaba reflejando de manera correcta las valuaciones de las empresas ni de sus activos, ni de los derivados financieros que fueron empujados hacia el estado de resultados reflejando valores positivos. Nuevamente, a nadie le importó. Estaban pagando los réditos pactados, no tenía porqué haber problema.
Han sido las noticias ya por meses del nivel de impacto que en el Balance de los mayores bancos del mundo, esta información percibida e informada erróneamente, está creando. Cuál es el siguiente paso?
En mi opinión el siguiente paso es una reestructura del concepto de información financiera, así como la percepción del riesgo. Son ciclos, y solamente ciclos. Pero mientras sean o no tendencias que se repiten, realmente, persona por persona, tiene devastadores efectos.
La información debe de ser enviada con notas explicativas, donde los riesgos no estén implícitos. Los derivados financieros incluidos en los estados financieros, deben de ser detalladamente descritos, así como la valuación que se les estará dando. Los activos empaquetados en una estructura de bursatilización o cualquier otro vehículo monetizable, necesitan generar información de manera mensual donde un fideicomiso esté administrando todos los flujos de esas cuentas.
Es un enfoque bastante general, y las medidas a tomar son simplemente opiniones. El tema se puede ir a tanto detalle como el lector guste, pero el mensaje principal de éste es: “Si una empresa financiera de las dimensiones de las que hemos visto no tienen una administración de riesgos estructurada, qué nos espera de las empresas con un nivel inferior de infraestructura?”
N. Palacios. npalacios78@gmail.com
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